‘Carromato de felicidad’
Todo empezó
cuando solo teníamos 10 años, cómo olvidar aquel carromato, vivíamos en una
eterna felicidad. Siempre sentí que el circo era mi felicidad, cada noche salíamos
a brillar. Él era perfecto en lo que hacía, siendo tan chico hacía cosas increíbles,
yo hacía lo que podía el circo era mi vida. Todos los días después de cada
función nos escapábamos para ir al carromato de mi abuela ya fallecida, todas
las noches me prometía lo mismo ‘amor eterno’. Algo que para nuestra edad parecía
solo un juego.
Cuando
cumplimos 11, nuestra vida cambió, su padre falleció de una enfermedad, al poco
tiempo su madre falleció de tristeza. Gastón había quedado solo, el Estado no
tardó en enviarlo a un orfanato. Pero yo recordaba sus palabras antes de irse ‘nuestro
amor es eterno Rocío, volveré’. Después de su ida, el circo no era lo mismo. Él
le daba color, la familia Dalmau estaba llena de magia, sin ellos el circo no
era lo mismo. Pronto se decayó, tuvimos que irnos de la ciudad. Nunca más supe
algo de él. Luego de mudarnos de cuidad, el circo no pareció funcionar, tuvimos
que cerrarlo. Cada uno siguió su camino, yo con mis 16 años tuve que seguir mi
vida sola, ya que mis padres no estaban. Emprendí un largo viaje con mi
carromato, seguís con mis estudios. Al terminar el secundario me inscribí en la
facultad de bellas artes, era una carrera muy costosa, lo cual que me llevó a
vender mi carromato tan preciado. Era lo más importante que tenía en la vida,
lo único que me quedaba, pero tenía que continuar con mi vida.
La señora
que me lo compró, era una señora adinerada, me contó que ella de chica le
encantaba estar en el circo. Me decía que era como su lugar en el mundo &
que ese carromato tenía una hermosa energía. Ella vivía con su marido & su
hijo en un barrio privado de la cuidad, me ofrecí a llevárselo, unos días después
se lo llevé. Lo coloqué en el patio como ella quería. Mientras que Antonia, la
mucama, llegó su hijo. Un chico culto, muy respetuoso parecía. Yo no lo había
visto ya que estaba porque estaba de espalda.
Al darme
vuelta era él, sin duda, no podía olvidar sus hoyuelos. Gastón era el hijo de
esa señora.
¡Gastón!-
Salté de alegría & corrí a abrazarlo.
¡No puede
ser Rochi!- Abrazándome dijo Gastón.
Llegó
Mercedes, la madre adoptiva de Gastón. ¿Se conocen?- preguntó.
Gastón:
Mamá ella es la chica de la cual te hablé todo este tiempo, Rocío.
Yo: ¿Le
hablaste de mí? ¡Qué loco!.
Gastón:
¡Obvio! Decime ¿Qué haces acá? ¿Cómo llegaste? ¿Seguís en el circo?
Yo: El
circo ya no está, de hecho estoy acá porque tu mamá me compró el carromato ¿te
acordás de el?
Gastón:
Mamá no me digas que compraste el carromato de su abuela. ¿Dónde está? ¡Quiero
verlo!
Mercedes:
Está en el patio, Rocío recién lo trajo.
Gastón: ¡Ven
Ro! Vamos a verlo. –Me tomó de las manos & nos fuimos al patio-
Mercedes:
Antonia preparales algo de tomar.
En el
carromato:
Gastón:
Está igual, que locura. ¿Te acordás de lo que decíamos? Nuestras promesas de
niños.
Yo: ¡Sí!
Como olvidarlas, todavía me acuerdo de tus últimas palabras. ‘Nuestro amor…’
Gastón –interrumpe-
‘nuestro amor es eterno Rocío, volveré’
Yo: Sí, al
parecer, volviste ¿no?
Gastón:
-muy cerca de mí- Sí, volví. ¿Qué pasó con el circo? ¿Qué es de tu vida?
Yo: El
circo ya no existe hace tiempo. Yo entré en la universidad de bellas artes,
estoy en el primer año. ¿Vos?
Gastón: Yo
trabajo en las empresas de mis papás. Es increíble como cambió todo. El
carromato, nos unió de nuevo, ¿será una señal? ¿tenés novio?
Yo: ¿Vos
decís? No para nada. Sigo esperando a ese nene que me prometió volver, ¿vos? ¡Seguro!
–diciendo con una carita triste-
En ese
momento entra Antonia & les deja una chocolatadas con vainillas.
Gastón: Yo
sigo buscando a la nena de 11 años que prometí encontrar. Qué loco todo esto, ¿puedo
decirte algo? Todo este tiempo que pasé lejos jamás me olvidé de tu sonrisa,
esas cositas de pequeños nenes que hacíamos juntos no las puedo olvidar. ¡Como
tomar chocolate con vainillas!
Yo: Yo
tampoco lo pude olvidar, mmm la chocolatada es riquísima. –Al tomar me quedó un
tierno bigote de chocolate. Gastón se acercó & me lo limpió-
Gastón: Tu
mirada sigue siendo la misma, hermosa.
En ese
momento nos besamos, ese beso que soñé de nena. Lo tuve, & sí fue con mi príncipe
de cuentos. Con ese nene que prometió volver. Tiempo después, nos pusimos de
novios. Y hoy estamos esperando nuestro primer hijo. ¿Nuestro carromato? El
sigue ahí, en el patio de donde hoy vivimos, el nos unió.
‘A veces
al amor le hace falta una ayudita del destino’.

Me encanto!
ResponderEliminarMe encanta todo los cortos que están subiendo! :)
ME ENCANTOOO!!
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